Al Divino Niño Jesús. Oh Jesús: a tu corazón de Amigo yo vengo a confiar (nombre de persona o necesidad). Me entrego a tu poder... Confío en tu sabiduría... Me abandono a tu misericordia...
Hijo de Dios, Tú bien puedes socorrerme... Padrenuestro... Redentor mío: Tú sabes cuánto lo necesito... Padrenuestro... Descanso en la ternura de tu amor... Padrenuestro...
Oh Jesús: tu Redención todo lo merece. Tu mediación todo lo alcanza. Tu amor de Padre, todo lo compadece. Divino Niño Jesús, en ti confío (cinco veces).
Oh Jesús. Tú dijiste: "Si quieres agradarme confía en mí: si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en mí. Te pido que aumentes mi confianza. Yo quiero confiar inmensamente en Ti. En Ti Señor espero. Y no dejaré de amarte eternamente.
Buenos Dias, Señor Dios Padre mío, ahora que las voces empiezan y los clamores se encienden, aquí al pie de la Cama mi alma se eleva hasta Tí, para decirte: Creo en Tí, espero en Tí, te amo con todas mis fuerzas, Gloria a Tí Señor. Deposito en tus manos, la fatiga y la lucha, las alegrías y desencantos de este día que comienza. Si los nervios me traicionan, si los impulsos egoístas me dominan, si doy entrada al rencor o a la tristeza, ¡Perdón, Señor!. Ten piedad de mí. Si soy infiel, si pronuncio palabras vanas, si me dejo llevar por la impaciencia. Si soy espina para alguien ¡Perdón, Señor!. No quiero este dia entregarme al trajin del dia, sin sentir sobre mi alma la seguridad de tu misericordia, tu dulce misericordia, enteramente gratuita, Señor. Te doy gracias, Padre mío, porque seas la sombra fresca que me cobije durante todo este día. Te doy gracias porque, invisible, cariñoso, envolvente, te pido que cuides a lo largo de estas horas Señor, a mi alderredor y a todo ruido y alarmas. Envía el angel de la paz a esta casa. Relaja mis nervios sosiega mi espíritu, suelta mis tenciones, inunda mi ser de silencio y serenidad. Vela sobre mí, Padre querido, mientras me entrego confiado en ti, como un niño que esta feliz entre tus brazos. En tu nombre Señor, estaré tranquilo. Amén!
Refiere una antigua leyenda que un niño, próximo a nacer, le dijo a Dios:
-Me vas a enviar mañana a la tierra. Pero ¿cómo viviré allá, siendo tan pequeño y débil? -Entre los muchos ángeles escogí a uno que te espera, contestó Dios. -Pero aquí en el cielo no hago mas que cantar y sonreir, y eso basta para mi felicidad. ¿porqué hacerlo allá? -Ese angel te cantará y sonreirá todos los dias y te sentirás muy feliz con sus canciones y sonrisas. -¿Y cómo entenderé cuando me hablen, si no conozco el extraño idioma de los hombres? -Ese ángel te hablará y te enseñará las palabras más dulces y mas tiernas que escuchan los humanos. -¿Qué haré cuando quiera hablar contigo? -Ese ángel juntará tus pequeñas manos y te enseñara a orar. -He oido que en la tierra hay hombres malos. ¿Quien me defenderá? -Ese ángel te defenderá aunque le cueste la vida. -Pero estaré siempre triste por que no te veré más, Señor. Y sin verte me sentiré muy solo. -Ese ángel te hablara de mi y te mostrará el camino para volver a mi presencia- le dijo Dios.
En ese instante, en la inmensa paz que reina en el cielo, no se oian voces terrestres.
-El niño suavemente preguntó -¿Dime su nombre Señor: y Dios le contesto: -ese ángel se llama MAMÁ.